Batalla de Chorrillos |
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Amanecía el 13 de enero de 1881, cuando el General en Jefe del Ejército chileno, General Manuel Baquedano González, ordenó el ataque a la posición enemiga. Las divisiones del Coronel Lynch, y la de los generales Sotomayor y Lagos, progresaron impertérritas bajo el mortífero fuego de la artillería y fusilería adversaria que se realizaba desde las alturas. Muchas escenas heroicas se realizaron en cada una de las unidades chilenas. La artillería protegía el avance de los infantes. En una carga efectuada por el regimiento Granaderos, cayó herido de muerte su valiente Comandante, Teniente Coronel, Tomás Yávar Ruiz de Cabrera. Heroica acción del Sargento Daniel Rebolledo SepúlvedaEl regimiento Buín, que formaba parte de la división del General Sotomayor, recibió la misión de tomarse un cerro de bastante elevación en el centro de la línea enemiga, en un lugar denominado San Juan. Desplegado en guerrillas, avanzó en medio de una tempestad de proyectiles que abrían claros en sus filas. En esos momentos llegó uno de los ayudantes del General Baquedano a comunicar que por orden del Ministro de Guerra se ascendería a Capitán al que clavara la primera bandera en la cima del cerro. El Buín acometió las trincheras enemigas y después de rudo batallar, la posición fue tomada y al audaz Sargento Daniel Rebolledo Sepúlveda, le cupo el honor de clavar la bandera de su compañía en las paredes del reducto. Últimos momentosPor otro lado, a mediodía, las unidades de la División Lynch se tomaban el morro Solar, el más formidable reducto de la línea fortificada. No obstante, el enemigo disperso presento aún una denodada resistencia en el pueblo de Chorrillos, que se transformó en un combate de localidades, que hubo de ser conquistado calle por calle y casa por casa, en medio del humo de los incendios provocados por el fuego de los cañones. La Batalla de Chorrillos fue una de las más sangrientas de la guerra; el Ejército peruano, que combatió denodadamente, tuvo cerca de un 60% de bajas. De los 20.000 hombres que lo constituían, sólo 8.000 se replegaron hacia la línea defensiva de Miraflores. Los chilenos perdieron unos 3.300 hombres entre muertos y heridos, siendo la I división la que más sufrió en su ataque al morro Solar.
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