Batalla de Tacna |
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1. Antecedentes Previos de los Aliados (Perú y Bolivia) Como posición defensiva aliada se eligió una meseta baja, con pendientes suaves, que se extiende de suroeste a noroeste. Por su extremo noreste corre el camino de Tacna a Sama Grande, por un portezuelo que separa el cerro o loma de Intiorco de las estribaciones de los Andes. Por su extremo suroeste pasa el camino de Tacna a Las Yaras. A su espalda corre el río Caplina. La posición misma tenía un frente de 2,5 a 3 kilómetros aproximadamente, y se habían construido algunas obras de fortificación de campaña, ligeras y sin mucha consistencia. Su ala derecha se apoyaba en unos lomajes y su ala izquierda en una quebrada. Ala izquierda: Al mando del coronel Camacho y compuesto por: La división boliviana Zapata, con 3 batallones de infantería. Las II y III divisiones peruanas, cada una con 2 batallones de infantería.1 batería con 11 cañones y 2 ametralladoras. Centro: Al mando del coronel Castro Pinto y compuesto por: 7 batallones de infantería bolivianas. V y VI divisiones peruanas, cada una con 2 batallones de infantería.1 batería de artillería con 2 cañones. Ala derecha: Al mando del almirante Montero y compuesta por: 4 batallones de infantería bolivianos.
El 22 de mayo, el Jefe del Estado Mayor Crl Velásquez efectuó un reconocimiento en fuerza de la posición aliada. De ese reconocimiento se obtuvo un cuadro claro del enemigo, de sus aspectos ventajosos y de sus vulnerabilidades. Al General Baquedano se le presentaron dos posibilidades, para realizar el ataque sobre las fuerzas aliadas: El coronel José F.Vergara proponía un envolvimiento de la posición aliada por su flanco derecho; ducía que en esta forma se lograría un aniquilamiento más efectivo. Por su parte, el coronel Velásquez, Jefe del Estado Mayor, propuso realizar un ataque frontal sobre la posición enemiga. Sus razones eran que el frente enemigo era muy extenso, por lo cual tenía muy poca profundidad, luego, un rompimiento frontal podría realizarse sin dificultad. No existían obstáculos en el frente que pudieran dificultar la acción. Por su parte, un envolvimiento requería de una preparación previa, con una demora de un día más, y dadas las características, sería muy difícil de ocultar al enemigo, con lo cual éste podría tomar oportunas contramedidas. El envolvimiento, por el ala derecha aliada, empujaría a éstos hacia una línea de retirada en dirección a Arica, que era precisamente lo que se quería evitar. Además, las fuerzas que envolvieran quedaban, a su vez, con su propia espalda, expuestas a una acción aliada desde la ciudad de Tacna. El General Baquedano aprobó la proposición del coronel Velásquez, considerando que la demora de un día en el ataque podría terminar con la provisión de agua, sin posibilidad de reponerla antes de conquistar el agua. El 25 de mayo se inició el avance sobre Tacna, desde el campamento de Buena Vista. En la noche del 25 al 26, los aliados intentaron un ataque sorpresivo sobre la zona de reposo chilena, en Quebrada Honda, ataque que fracasó, según se expresó anteriormente. El día 26 en la mañana, las fuerzas aliadas enfrentaron la posición defensiva enemiga. 3.- Dispositivo de Ataque Chileno En la mañana del 26 de mayo, el Ejército chileno se desplegó a atacar, con tres divisiones, en el frente, y manteniendo una fuerte reserva dividida en dos núcleos. La artillería se concentró formando dos núcleos en apoyo general.
Mando: coronel Amengual. b) Centro: Misión atacar el frente aliado. d) Reserva La División Muñoz, a la izquierda y 3.500 metros detrás de la División Barbosa. Compuesta por los Regimientos 1°, 2° y 3° de línea, batallón Bulnes, debería actuar en cualquier dirección que fuera necesaria. 4.- La Batalla A las 9 horas de la mañana, la artillería chilena inició el fuego en contra de la posición enemiga. Este fuego de preparación duró una hora, sin causar gran efecto. El ataque se inició con el avance de las divisiones Amengual y Barceló. La división Barbosa progresó en una segunda línea. Se produjo un violento combate de fuego de fusileros, mientras 2 batallones del ala derecha aliada pasaron a reforzar al centro y al ala izquierda, que eran los sectores más amagados por la acción chilena. El intenso fuego de fusilería chilena terminó con casi la totalidad de las municiones de las divisiones Amengual y Barceló, por lo que las unidades no pudieron seguir avanzando. Las dificultades del suelo arenoso dificultaron el amunicionamiento oportuno, circunstancia que aprovecharon los aliados para pasar al asalto. Las tropas chilenas empezaron a retroceder, mientras la división de reserva, Amunátegui, avanzó rápidamente hacia el frente y la artillería cambió de posiciones, para acortar la distancia de tiro. También, la división Barbosa apresuró su avance para amarrar en sus posiciones al ala derecha aliada. Con refuerzo de municiones, el apoyo de la división Amunátegui y el fuego más cercano de la artillería, las divisiones Amengual y Barceló anudaron el ataque con mayor ímpetu, obligando a los aliados a regresar a sus posiciones. La división Barbosa avanzo y logro caer por la gola del dispositivo aliado logrando la caída del flanco y espalda del dispositivo oriente aliado. Cuando todo el frente chileno se encontró a distancia conveniente, se paró el asalto, empleando no ya las municiones de sus fusiles, sino las bayonetas y los corvos. Poco a poco las fuerzas aliadas empezaron a retirarse hasta que, al llegar los chilenos a las posiciones mismas, a la 13:45 hrs se produce la retirada aliada. Se calcula que los aliados perdieron, 1000 muertos y 1000 heridos. Se capturaron 2500 prisioneros. Las fuerzas derrotadas bolivianas, al mando del Presidente Campero, se retiraron hacia Bolivia. El almirante Montero pudo reunir parte de los dispersos peruanos en Torata, retirándose con ellos hacia Puno. Por su parte, el Ejército chileno tuvo 503 muertos y 1625 heridos.
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