Coronel Cornelio Saavedra Rodríguez

Nació en Santiago en 1821. Fueron sus padres Don Manuel Saavedra, hijo del prócer de la independencia argentina Don Cornelio Saavedra y de Doña Josefa Rodríguez Salcedo, oriunda de Concepción.

Ingresó como cadete a la Academia Militar el 3 de diciembre de 1836 y egresó de ella en octubre del año siguiente, con el grado de Subteniente de Infantería, siendo destinado al Batallón CHILLAN, en cuyas filas ascendió a Teniente, en mayo de 1838.

En enero de 1840 quedó agregado al Estado Mayor de la Plaza y dos meses después al Batallón PORTALES; en junio de 1841 fue designado ayudante de ese Batallón. En diciembre de 1843 fue nombrado ayudante de la Academia Militar y en 1845 destinado a la Asamblea de Concepción; luego de un año volvió nuevamente a la Academia Militar como Capitán Ayudante.

Ascendió a Sargento Mayor en enero de 1847 y dos años más tarde abandonó las filas del ejército por razones de salud. Se hizo industrial y la guerra civil de 1851 lo encontró en Concepción, como gerente de la Casa Alemparte y Compañía. Se le invitó a participar en la revolución para combatir la candidatura presidencial de Don Manuel Montt y sostener, en cambio, la del General José María de la Cruz; en esa oportunidad se le confió el mando del Batallón GUIAS, formado por lo más selecto de la juventud de esa provincia. En la Batalla de Loncomilla su Unidad se mantuvo en la línea de fuego por más de cuatro horas, sin que su Comandante demostrara jamás un asomo de temor o momento de vacilación. Un informe de la época dice de él lo siguiente: "La Batalla de Loncomilla lo reveló como soldado de altas dotes, como la ocupación de Arauco lo habría de manifestar más tarde, hombre de Estado de raras cualidades, en que la sagacidad y talento de estadista sobrepondríanse al imperio de la espada".

El 2 de diciembre de 1857 recibió el nombramiento de Intendente y Comandante de Armas de Arauco y en ese importante puesto le correspondió atender el orden en las convulsionadas provincias del sur y sofocar el movimiento revolucionario de 1859. En abril de ese año fue reincorporado al Ejército con el grado de Sargento Mayor y meses después, en mayo de 1862, ascendido a Teniente Coronel.

Fue en esa época cuando el Comandante Saavedra, después de haber comprobado en muchas oportunidades la barbarie de los araucanos, el trato indigno que se le daba a éstos y el no aprovechamiento de miles de ricas hectáreas de la Araucanía, que eran tierras aptas para la agricultura y ganadería, le propuso al Presidente de la República Don Manuel Montt un plan de conquista y pacificación de ese importante territorio que, en síntesis, consistía en:

1º Avanzar la línea de la Frontera desde el río Bío-Bío al Malleco, a fin de que los colonos quedaran detrás de los fuertes y no delante de ellos como estaba ocurriendo.

2º La subdivisión y venta de los terrenos del Estado, comprendidos entre los ríos Bío-Bío y Malleco, a fin de que los pobladores civilizados dominaran a los araucanos que permanecieran en esa zona; además, ayudarían a contener las incursiones de las tribus provenientes del sur de este último río y la cordillera.

3º La colonización de los suelos más adecuados para ello, por su calidad y fácil defensa, con elementos nacionales y extranjeros.

El Presidente Manuel Montt aceptó el plan. El Comandante Saavedra, que estaba en Valparaíso, se habría trasladado de inmediato a ejecutarlo de no mediar un incidente: en un motín callejero, fue asesinado en ese puerto el General Juan Vidaurre-Leal; entonces, el Gobierno encomendó a Saavedra que asumiera, en su reemplazo, el mando de esa plaza, y así hubo de permanecer en Valparaíso dos años, pudiendo sólo en octubre de 1861 dirigirse a la Araucanía a poner en ejecución su plan de dominio y colonización.

En este período de su vida, entre los años 1860 y 1872, el Comandante Saavedra fue elegido Diputado por los Departamentos de Nascimiento, San Carlos, Carelmapu y Linares. El no era un político ni tenía aptitudes de orador, pero entendía como ninguno la cuestión araucana y exponía sus ideas con claridad. Se hacía escuchar y lograba convencer al auditorio. Sin perjuicio de su calidad de Diputado, en 1867 se le nombró Comandante en Jefe del Ejército de Operaciones en el territorio araucano y encargado de su pacificación.

Recién iniciada su ímproba labor colonizadora surgieron intrigas y recelos en las esferas del Gobierno y el Parlamento, impugnando la labor del Ejército en la zona araucana, lo que retrasó las operaciones por iniciarse durante años, al no destinarse los recursos económicos suficientes y las tropas para realizarla. Pero el tesón del Comandante Saavedra se impuso al fin, se salvaron las dificultades y el avance de la Frontera se trasladó lenta y prudentemente desde el Bío-Bío al río Malleco; además, se reconoció la región costera de ese territorio y por tierra, remontando los ríos, se avanzó hacia el interior del territorio, fundando nuevos fuertes y poblaciones, al tiempo que se ganaba la voluntad de muchos indígenas; algunos de ellos cooperaron con las tropas, pero hubo tribus rebeldes que no aceptaron la intromisión de los colonizadores y se resistieron, continuando los asaltos a los fuertes recién fundados y el saqueo a las haciendas.

Consolidada la nueva Frontera en los márgenes del río Malleco y probado el éxito del plan colonizador del Comandante Saavedra, en marzo de 1868 se le comisionó para seguir avanzando la Frontera, esta vez hasta la ribera del río Toltén, lo que se logró con no pocos sacrificios y penurias en 1870, llegándose hasta Lumaco, uno de los bastiones más rebeldes de los indígenas; en esta forma, se incorporó a la soberanía de Chile las provincias de Malleco y Cautín. El propósito era llegar hasta Villarrica, que era el reducto más resistente y lejano de la Araucanía.

En 1868 ascendió a Coronel y continuó con su misión pacificadora y de colonización, pese a la fuerte resistencia que le oponían muchas tribus, con las que se libraron sangrientos combates. Mientras tanto, en Santiago, nuevamente los políticos impugnaron la labor patriótica del Ejército, razón por la cual el Coronel Saavedra presentó la renuncia a su cargo de Comandante en Jefe del Ejército de Operaciones en la Araucanía. Por esta lamentable e injusta incomprensión, la labor pacificadora se vio otra vez detenida durante siete años (1871-1878).

En julio de 1880 ascendió a General de Brigada. Años después, la guerra declarada contra Perú y Bolivia obligó a postergar nuevamente las actividades en la zona sur, para atender de preferencia lo concerniente a las operaciones bélicas. Se retiraron muchas tropas de aquella región, circunstancia que aprovecharon los araucanos y pehuenches para reiniciar sus depredaciones contra los desguarnecidos fuertes.

Por Decreto Supremo del 5 de agosto de 1878 fue nombrado Ministro de Guerra y Marina, cargo que desempeñó hasta el 17 de abril de 1879, fecha en que renunció al cargo. En ese corto período le tocó trasladarse a Antofagasta y disponer la ocupación de Calama, la línea del río Loa, además de ocupar militarmente los puertos de Cobija y Tocopilla (21 y 23 de marzo de 1879).

Poco tiempo después, el 26 de junio de ese mismo año, se le designó Comandante en Jefe del Ejército Central de la Reserva, misión que desempeñó hasta el 22 de septiembre del mismo año.

En las Batallas de Chorrillos y Miraflores (13 y 15 de enero de 1881) estuvo junto al Comandante en Jefe del Ejército en Campaña, General Manuel Baquedano y después de la última de ellas se le confió el mando de una División de 2.500 hombres, con la que tomó posesión de Lima el 17 de enero. A continuación, desempeñó el cargo de jefe político de la capital peruana hasta el 17 de marzo de 1881, fecha en que regresó a Chile.

De vuelta en Santiago, se recluyó en su hogar para atender al restable cimiento de su salud. En junio de 1881 fue ascendido a General de División. Cabe consignar aquí que el 31 de diciembre de 1882 el Coronel Gregorio Urrutia, que había sido el sucesor del Coronel Saavedra en el Comando de las operaciones en la Araucanía, firmó en Villarrica con los últimos caciques la capitulación final y el definitivo sometimiento de las tribus araucanas. Se había logrado al fin la incorporación de la última zona rebelde al territorio nacional. En esta forma, el General Saavedra pudo ver hecho realidad su inteligente plan de colonización y pacificación que expuso en 1859. Había llegado a feliz término una difícil jornada de 22 años, largo período en el que numerosos soldados y campesinos realizaron una labor tesonera, con grandes sacrificios, muchas veces incomprendidos.

El año 1885 fue elegido Senador por Ñuble y su labor, durante varios años,en el Congreso fue siempre positiva gracias a sus relevantes condiciones de ecuanimidad y ponderación, lo que le valió el respeto de los demás congresales y la admiración de sus conciudadanos.

El General Cornelio Saavedra Rodríguez casó en Concepción con Doña Dorotea Rivera, de quien tuvo seis hijos.

Falleció en Santiago el 7 de abril de 1891, a la edad de 70 años.

ORIENTACION BIBLIOGRAFICA

Archivo General de Guerra: hoja de servicios

VIRGILIO FIGUEROA, Diccionario Histórico, Biográfico y Bibliográfico de Chile. 1800-1928. Santiago, Establecimientos Gráficos Balcells y Cía. 1928. 5 Tomos.

EDMUNDO GONZALEZ SALINAS, Soldados Ilustres del Ejército de Chile. Santiago. EMGE. Publicaciones Militares. 1963. Col. Biblioteca del Oficial. Vol. XXIX.

HORACIO LARA, Crónica de la Araucanía. Descubrimiento y Conquista. Pacificación definitiva y campaña de Villarrica. Leyenda heroica de tres siglos. Santiago, Imprenta de El Progreso, 1889. Tomo l.

CORNELIO SAAVEDRA, Documentos relativos a la ocupación de Arauco. Santiago, Imprenta de La Libertad.