Para el cumplimiento de su misión, el Ejército articula sus competencias y capacidades operacionales en tres ejes de acción que dan sentido a su función militar y orientan el trabajo permanente de la institución.
Estos ejes de acción son los siguientes:
- Defensa
- Seguridad y Cooperación Internacionales
- Responsabilidad Social Institucional
Defensa |
El Ejército requiere, como primera prioridad, desarrollar, preparar y sostener una fuerza terrestre con diversas capacidades para llevar a cabo, eficaz y eficientemente, operaciones de combate en cualquier escenario requerido.
El poder de combate del Ejército está centrado en sus integrantes como elemento principal y fundamental; en su entrenamiento para el combate, basado en la doctrina operacional ajustada a la realidad nacional; en los sistemas de armas disponibles; en la tecnología incorporada; y en su capacidad de sostenimiento y de apoyo a la fuerza.
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Seguridad y Cooperación Internacionales |
En función del interés nacional y en cumplimiento de tratados internacionales, el Ejército desarrolla capacidades -en conjunto con las otras instituciones de la defensa y organismos del Estado- para actuar en actividades de seguridad y cooperación internacional. Se trata de nuevas capacidades de combate, así como de polivalencia e interoperatividad, conjunta o combinada, de la fuerza terrestre.
Las actividades realizadas en este eje incluyen operaciones destinadas a la preservación de la paz, estabilización de zonas en conflicto y ayuda humanitaria, en áreas afectadas por desastres naturales. También se realizan acciones de integración regional y vecinal, y de fomento de medidas de confianza mutua, particularmente por medio de ejercicios multinacionales.
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Responsabilidad Social Institucional |
El Ejército, a lo largo de sus 200 años de historia, ha estado siempre presente en la contribución al desarrollo nacional. Al comprometerse con la responsabilidad social, asume los impactos que su gestión genera en la sociedad y el medioambiente, buscando atenuar, compensar y, si es posible, eliminar los efectos negativos y fortalecer los positivos.
Es así como los propósitos de la Responsabilidad Social Institucional se orientan a responder a la confianza que la comunidad le deposita, contribuir al bienestar de sus integrantes en el ejercicio de su vocación profesional, y cooperar activamente a la preservación del medio ambiente y al desarrollo de la sociedad, sin desnaturalizar la función militar. |
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