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Modernizar el Ejército de ayer, |
Elementos centrales del Proceso de Transformación |
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Cambio Cultural |
Impone un cambio de las competencias militares. |
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Tecnología |
Los nuevos sistemas de armas incorporan nuevas tecnologías y modifican los procedimientos de combate. |
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Gestión y procesos |
Facilita la toma de decisiones para que sea acertada y oportuna. |
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Estructura superior |
Con un nuevo enfoque, capacitada para enfrentar misiones derivadas de la función defensa, seguridad y cooperación internacionales y responsabilidad social. |
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Organización funcional |
Para el ejercicio de la función militar, transversal en su gestión. |
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Doctrina operacional |
Provista para otorgar sustento intelectual y orientar a la organización. |
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Producto de los cambios y la evolución en la situación nacional y mundial, el Ejército definió e implementó un proceso de transformación y modernización para modificar su estructura, reorganizar su fuerza, adecuar su enseñanza y reformular la gestión institucional con el propósito de cumplir su misión constitucional y enfrentar con la mayor eficiencia y eficacia los desafíos que demanda el siglo XXI. A partir del año 2000, el proceso adquirió un renovado impulso y se concretaron los primeros objetivos importantes en la reorganización de la fuerza, el eje central del proceso de transformación. Lo anterior, lo constituyó esencialmente el tránsito de un ejército territorial a un ejército operacional, con capacidad de proyección y de operar en la paz. Los grandes objetivos de este proceso, se basan en que los chilenos puedan disponer de una institución adecuada a la realidad nacional e internacional, que alcance el desarrollo de una fuerza terrestre eficiente y suficiente para cumplir eficazmente sus misiones en el ámbito de la disuasión, de la cooperación internacional y del conflicto. Complementariamente a lo anterior y dentro del ámbito de sus competencias, contribuir al progreso y desarrollo nacionales en armonía con la sociedad chilena. La organización tradicional de un ejército territorial consistía básicamente en el despliegue de unidades en todo el territorio nacional, lo que implicaba “alargar” la estructura. Es decir, la necesidad de cubrir integralmente el territorio obligaba a dispersar los medios, lo que a su vez, dificultaba la instrucción y el entrenamiento al no contar con unidades de combate completas. Hoy, el ejército operacional, en cambio, se plantea como una Fuerza Terrestre polivalente, con la capacidad para realizar múltiples tareas con la misma estructura, con unidades completas y alta capacidad de proyección; con menor dependencia de la movilización (traslado geográfico de personal de apoyo en caso de crisis o conflicto) y con sistemas operativos que le dan mayor operacionalidad, lo que le otorga potencia, poder de choque y flexibilidad a la fuerza.
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