La
Carrera Militar se sustenta en la vocación de servicio a la Patria,
encuadrada en ciertas normas de comportamiento, conocimientos especializados,
habilidades y virtudes morales que la distinguen.
Dadas sus particularidades y especificidad, esta carrera no corresponde
a una simple ocupación, considerando que si bien los riesgos son
voluntariamente asumidos por el profesional de las armas, exige de él
una fuerte adhesión o un grado de compromiso profundo para cumplir
eficazmente con las misiones que se le encomienden. Por ello se comprende
que la profesión militar es eminentemente vocacional.
Esta visión de la carrera de las armas tiene antigua data y en
parte se ve reflejada en el poema de Pedro Calderón de la Barca
“El Aprendiz de Soldado”, que en una de sus oraciones señala:
“La milicia no es más que una religión de hombres
honrados”.
En conformidad a lo establecido en la Constitución Política
de la República, "la incorporación a las plantas y
dotaciones de las Fuerzas Armadas y Carabineros sólo podrá
hacerse a través de sus propias escuelas, con excepción
de los escalafones profesionales y de empleados civiles que determine
la ley". Por tanto, el ejército cuenta con escuelas
matrices para preparar a sus cuadros de oficiales y clases. |