La figura de este osornino nacido el 18 de abril de 1836 bajo el alero de una marcada tradición militar, refleja en su hoja de vida una destacada carrera. Ingresó al Ejército en 1855 en el Cuerpo de Gendarmes, combatió en la Revolución de 1859, teniendo una activa participación en la batalla de Cerro Grande (La Serena), el 29 de abril de 1859. Luego se fogueó en las campañas de Arauco entre 1860 y 1865, y más tarde, en la guerra contra España.
Durante la guerra del Pacífico, siendo comandante del Regimiento 2º de Línea, participó en la ocupación de Antofagasta y en la Campaña de Tarapacá. Durante la batalla del 27 de noviembre en la quebrada de Tarapacá, alcanzó la gloria al combatir sin rendirse, pese a la inferioridad numérica, dando ejemplo de valor y cumplimiento del deber a sus soldados que se inmolaron junto a él. Por ello, recibió el apodo de “León de Tarapacá”.
Su mando y preocupación por sus subordinados respecto a la búsqueda y entrega de conocimiento sobre la guerra quedan en plena evidencia en las publicaciones de la época como “El Faro Militar”, del cual fue uno de sus fundadores.
Hoy sus restos descansan en una solemne cripta en el Regimiento N.º 2 “Maipo”, unidad de la cual es patronímico.