Dar apoyo operativo, logístico y técnico en la Base Antártica Bernardo O’Higgins a las actividades científicas del Instituto Antártico Chileno (INACH) y al Programa Nacional de Ciencia (PROCIEN), es una de las principales tareas del buzo táctico en la sección Exploración y Rescate de la dotación del Ejército en el continente blanco, Cabo 1° Darío Reyes A., quien en las últimas semanas ha efectuado su trabajo en aguas con temperaturas entre los -0,5 °C y 1°C, próximas al punto de congelación (-1,5 °C).
Sumergirse en estas condiciones resulta complejo, explica el Cabo Reyes, ya que se forman capas de hielo que pueden ser peligrosas para el buceador respecto a los tiempos de inmersión. “Esto generalmente se hace en el verano donde el agua se encuentra cerca de los 2°C. Por otro lado, y acerca de la fauna, puede llegar a ser hipnotizante ver como los pingüinos papúa nadan y giran cerca de nosotros, pero sin duda, debemos estar atentos a la imponente foca leopardo, que se encuentra sobre la cadena alimenticia junto a las ballenas orcas, las más voraces y agresivas en este lugar. Sumergirse en estas aguas implica un enorme desafío para mi especialidad”.
Durante el período que lleva en la Antártica, el integrante del Cuadro Permanente indica que ha desarrollado pruebas de equipos anfibios, limpieza de escombros y revisión de estado de los pilotes del muelle mecano para su posterior desarme para el periodo invernal. Paralelamente, mantiene una rutina de entrenamiento, claro que sin natación durante los meses de invierno. “Esto lo suplimos con rutinas deportivas en el gimnasio para no perder capacidades físicas, ya que debemos estar constantemente preparados para sumergirnos y realizar trabajos pesados”.
El Cabo 1 ° Reyes realizó el Servicio Militar el 2006 en el entonces Regimiento N° 22 “Lautaro” y se desempeñó por casi diez años en el Regimiento N° 8 “Chiloé”, unidad donde integró una Patrulla de Auxilio y Rescate Militar (PARME) anfibia, “la que me dio la experiencia como buzo de rescate, buzo de seguridad, buceo en aguas gélidas y escenarios adversos como fiordos, ríos, lagos y sifones ubicados en glaciares de Campo de Hielo Sur. Esto me ha llevado a perfeccionarme como especialista”. Añade que desde que egresó como buzo táctico de la Escuela de Ingenieros, se ha perfeccionado en diferentes capacitaciones: Padi Open Water, Open Water Advance, Emergency First Response, Rescue Diver y certificación de salvavidas extendido por la Armada de Chile.
Respecto a su especialidad afirma que un buen buzo táctico debe ser una persona serena, sin miedo a sumergirse, aunque con un respeto inmenso por el mar. “Es fundamental contar con la debida capacitación y entrenamiento para realizar buceos seguros. No menos importante es contar con una familia que lo apoye cien por ciento”. Habitualmente se desempeña como especialista a cargo de equipos anfibios en botes (controlando los correspondientes mantenimientos) y eventualmente en una PARME. Cuando se enteró que la dotación antártica 2020 – 2021 creaba el cupo para un buzo táctico, no dudo en postular, a pesar de tratarse de un proceso más complejo que años anteriores debido a la pandemia, sin embargo “el desafío ha valido la pena”.
Indica que la tarea de un buzo táctico en cualquier unidad del Ejército donde existan operaciones anfibias, se asocia a la supervisión de operaciones de buceo y emergencia, donde es preciso realizar controles detallados de las misiones a desarrollar. “Ello implica hacer briefings de las inmersiones, contar con planes de contingencia y emergencia para evacuación de personal, revisión de equipos, chequear que las certificaciones de equipos se encuentren actualizadas y acordes a lo que exige la reglamentación vigente de la Armada de Chile y cerciorarse de que los buceadores cuenten con la experiencia y licencias correspondientes para bucear”, afirma finalmente.