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A nueve años de la cumbre del Everest: Un sueño compartido con toda una Institución

Publicada: 18/05/2021

El sueño de todo montañés es llegar al Everest. Conquistar los 8.848 metros de altitud es un anhelo difícil de lograr, que requiere mucha preparación, experiencias y recursos, pero no por eso imposible. Quienes pueden dar fe de ello, son los integrantes del Ejército que conquistaron el “techo del mundo” el 18 de mayo de 2012.

Se trata del Teniente Coronel Felipe Olea P. y el Suboficial Paulo Grandy S., quienes alcanzaron los 8.848 msnm., transformándose en los primeros militares latinoamericanos en conquistar el macizo. 

Comenzaron la travesía el 29 de marzo de ese año, gracias a una invitación del reconocido montañista nacional Rodrigo Jordán, para ser parte de la expedición que conmemoraba los 20 años de los primeros chilenos en llegar a la cima del Everest. 

También fue parte de esta ascensión, el Suboficial Mayor Juan Díaz A., quien por razones de salud y con el propósito de no interferir en el cumplimiento de la misión, decidió permanecer en el Campamento Número 2, a 6.500 msnm., en un gran gesto de profesionalismo y compañerismo.  

Luego de varios meses de preparación y riguroso entrenamiento, efectuaron la aventura que les entregaría un bagaje profesional único para preparar a las futuras generaciones de especialistas en Montaña de la Institución. 

Ya en Chile y después de los abrazos y felicitaciones, estos militares comenzaron un periplo a lo largo de las unidades del Ejército transmitiendo su experiencia y conocimientos adquiridos durante la preparación y ejecución de esta expedición. 

A través de los años han seguido compartiendo y aplicando en sus labores diarias dentro de la Institución las enseñanzas que les dejó el Everest.

Así lo relata el Suboficial Grandy, quien se desempeña en la Escuela de Montaña y ha podido transferir su experiencia a las nuevas generaciones de montañeses del Ejército. Explica que les inculca a los alumnos primordialmente, lo fundamental que es la planificación y preparación para una expedición, independiente de la altitud a alcanzar, “porque a los 3.000 metros también puede ocurrir un accidente, o una persona se puede congelar”. Pero el principal consejo que le da a los jóvenes es “alentarlos a que todo es posible si se lo proponen”. 

Por su parte, el Teniente Coronel Olea, quien actualmente se encuentra como Oficial de Enlace con el Ejército de Tierra de España, cuenta que la expedición generó una “demostración de capacidades de nuestras tropas de montaña y su formación, al llegar a lo más alto del mundo”. Además, se desempeñó como Secretario de Estudios de la Escuela de Montaña, instituto donde traspasó su experiencia en los procesos de estudios y formación de los futuros oficiales y cuadro permanente de la especialidad de Montaña. Pero, el principal consejo que entrega es “siempre trabajar en equipo, con una buena planificación y con un muy buen ambiente laboral. Solo así se pueden conseguir todos los objetivos”.
 

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