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Antofagasta 1879 – 2022: mismos soldados con distintas botas

Publicada: 16/05/2022

A partir del año 2007, y según lo dispuesto mediante Decreto Supremo Nº112, cada 18 de mayo se conmemora el Día del Soldado Conscripto, justo reconocimiento a las miles de mujeres y hombres que realizan su Servicio Militar e instancia para reconocer, homenajear y mantener vivo el recuerdo con nuestros 45 camaradas que fallecieron cumpliendo su deber en la tragedia acaecida en los faldeos del Volcán Antuco, el año 2005.

Como viene ocurriendo desde que llegaron las primeras unidades militares a las gloriosas tierras de la actual Región de Antofagasta, cada año concurren a sus cuarteles cientos de ciudadanos sin distinción de origen, género o credo, para cumplir con su Servicio Militar.

Es la decisión de cada chileno, llamado a servir a la patria en las filas del Ejército, lo que hace posible mantener una fuerza altamente preparada para cumplir con las tareas que la Constitución y leyes nos asignan. Ya sea desde sus guarniciones en Antofagasta, Calama o Copiapó, nuestros soldados conscriptos se preparan día a día para cumplir misiones en resguardo de la soberanía, integridad territorial, preservación de la paz y apoyo a la comunidad.

Los ciudadanos que cumplen con su Servicio Militar, junto a los demás integrantes uniformados del Ejército de Chile, independiente de los escalafones o grados, somos considerados Soldados de la Patria, constituyendo el mayor capital y fortaleza de esta bicentenaria institución. Para lograr una preparación óptima que permita dar cumplimiento a las misiones encomendadas por el Estado, es que constantemente estamos sometidos a un proceso de preparación real, rigurosa y relevante.

Este alistamiento es de vital importancia para los soldados que deben operar en ambientes tan duros como los de nuestra Región. Condiciones de altas temperaturas en salares, pampas y quebradas en la depresión intermedia, junto con temperaturas bajo cero, altura y falta de oxígeno en la zona del altiplano, hacen necesario contar con una óptima preparación física, espiritual, intelectual y psicológica por parte de la fuerza militar.

Como soldados que conformamos la I División de Ejército, “Vencedores del Desierto”, aparte de enfrentar las condiciones del combate desértico y altiplánico, nos debemos al legado histórico que está presente en esta Unidad de Armas Combinadas. Sobre las mismas arenas quemadas por el sol, donde ahora pasan las orugas de modernos tanques, o en los congelados páramos andinos, donde se resguarda la frontera con equipos de visión térmica, mucho antes que nosotros pasaron los calamorros de cuero de esos antiguos soldados que un 14 de febrero de 1879 desembarcaron en el muelle Molbourne Clark de Antofagasta.

Las columnas de infantería, caballos y piezas de artillería que otrora se adentraban por las pampas para llegar a Calama el 23 de marzo han dado paso a carros mecanizados, tanques y obuses autopropulsados. Lo que no ha cambiado es el espíritu de servicio a la patria que los soldados de ayer y hoy compartimos. Puede que hayamos cambiado los calamorros de cuero por modernas y cómodas botas, o los caballos por veloces carros de acero, pero seguimos patrullando las mismas pampas, salares, quebradas y cajones cordilleranos que nuestros antepasados, con las mismas convicciones y espíritu de servicio.

Unidades gloriosas como lo son el Batallón de Infantería Blindada Nº7 “Esmeralda” (Séptimo de Línea), Batallón de Infantería Nº1 “Atacama” y Compañía de Ingenieros Mecanizada Nº10 “Pontoneros”, son directas herederas de las glorias del pasado y, en conjunto con las demás unidades de la División, son los baluartes llamados a elevar el espíritu guerrero y patrio de nuestros soldados conscriptos, provenientes de distintos puntos del país.

Estos jóvenes buscarán desarrollarse como mujeres y hombres de bien, integrándose a las guarniciones donde les corresponde servir, ya sea cumpliendo con labores directamente relacionadas con su preparación para la defensa o en apoyo directo a la ciudadanía de la Región de Antofagasta.

El Servicio Militar les abre un abanico de posibilidades, tanto para su desarrollo personal como profesional. Además de las competencias netamente militares, estos jóvenes cuentan con la opción de completar su enseñanza media u optar a cursos del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE). También pueden continuar desarrollando su vocación militar, ya sea como Soldados de Tropa Profesional o postulando a las Escuelas Matrices para formarse como Suboficiales u Oficiales del Ejército que sirvan a Chile y, en especial, en las gloriosas arenas y páramos andinos que conforman la Región de Antofagasta.

           

Mauricio Oyanader A.

Oficial de Ejército

Ejército de Chile

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