El pasado 6 de febrero, debido a los múltiples incendios forestales activos en la región de La Araucanía, su Excelencia el Presidente de la República declaró estado de excepción constitucional de catástrofe, en la región, con excepción de la comuna de Temuco.
La gran cantidad de hectáreas consumidas por el fuego, sumado al difícil acceso a los lugares afectados y las condiciones climáticas adversas, además de la gran cantidad de personas que potencialmente podrían ser afectadas, provocó que se configurara una situación de calamidad pública, ante lo cual el estado debió hacer frente a esta emergencia con todos los recursos disponibles, con el objetivo de asegurar la integridad y seguridad de los habitantes, nombrándose para tal efecto al General de Brigada Rodrigo Pino Riquelme como Jefe de la Defensa Nacional (JDN).
El Cuartel General de Emergencias se activó en el Destacamento de Montaña Nº 8 “Tucapel” y desde la capital regional se trabajó en conjunto con la Intendencia Regional, gobernadores provinciales, dirección regional de la ONEMI, CONAF y todos los servicios públicos presentes para hacer frente el estado de excepción.
El JDN debió asumir el mando de las Fuerzas Armadas, de orden y seguridad pública que se encontraban en la zona declarada en estado de catástrofe, para los efectos de velar por el orden público y de reparar o precaver el daño o peligro para la seguridad en la zona.
En la ocasión, se desplegó personal y medios de la Defensa Nacional, de Orden y Seguridad y organismos públicos de la región, que enfrentaron la catástrofe, a través de operaciones de combate de incendios forestales, de seguridad y orden público, además de operaciones de apoyo humanitario. Todo esto para restablecer el estado de normalidad, entregar seguridad y tranquilidad a la población.
Durante el estado de excepción y para las diferentes funciones que se realizaron, fueron empleadas unidades pertenecientes a la III División de Montaña, II División Motorizada, División de Educación, Brigada de Operaciones Especiales y otras reparticiones
La tarea principal del JDN fue el combate de los incendios forestales, a través de dos procedimientos: el combate directo con la utilización de las BRIFEs y aeronaves, además de realizar actividades preventivas como patrullajes y acciones de difusión y contacto directo con la población.
Para el primer procedimiento, cerca de 500 integrantes del Ejército, entre personal de oficiales, personal del cuadro permanente y especialmente soldados conscriptos que integraron las “Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales del Ejército” (BRIFEs) combatieron los incendios forestales, conformando también cuadrillas para el armado de viviendas de emergencia y apoyando en labores de reconstrucción.
Para el mismo propósito del combate de incendios forestales, también se emplearon medios aéreos de la Brigada de Aviación del Ejército (BAVE) como el helicóptero AS-532 “Cougar” y dos helicópteros UH1H de la FACH, además de medios de la Escuela Táctica de Infantería de Aviación. Las aeronaves fueron equipadas con el “Helibalde” o “Bambi bucket”, pero también transportaron brigadistas y se utilizaron para operaciones de búsqueda y rescate, reconocimiento, evaluación de daños, transporte de ayuda humanitaria, patrullaje y transporte de autoridades.
Por otra parte, la Brigada de Operaciones Especiales (BOE), desplegó personal y medios, para realizar misiones de patrullaje preventivo, control de orden público y seguridad a la población, ejecutando tareas de reconocimiento en carreteras, caminos y rutas públicas con el propósito de detectar oportunamente los focos de incendios, además de brindar protección a infraestructura crítica y servicios de utilidad pública.
Finalmente, cabe destacar que luego de dos meses de ser declarado el estado de excepción, el trabajo de alrededor de siete mil integrantes de las FAs, cerca de 80 vehículos motorizados, jeeps, camiones, ambulancias, maquinaria de ingenieros, entre otros, además de descargar aproximadamente 2,5 millones de litros de agua en más de 300 horas de vuelo, quedó de manifiesto el compromiso, actitud positiva y la voluntad de servicio de cada uno de los integrantes de las Fuerzas Armadas, lo que se tradujo en que esta emergencia regional fuera superada de manera eficiente y oportuna, logrando evidenciar una disminución considerable en la propagación y cantidad de focos de incendios, por sobre todo, cumplir con el principal objetivo que fue velar por la vida de cada uno de los ciudadanos de la región de La Araucanía.