En un escenario bélico, una quebrada, una zanja, un río o cualquier otro obstáculo de gran envergadura puede entorpecer el avance de blindados y tropas, echando por tierra una maniobra que puede ser clave para alcanzar el objetivo. De ahí la importancia del Arma de Ingenieros, cuyos integrantes son los encargados de resolver problemas de esta naturaleza, prestando apoyo al combate mediante la logística, y especialmente, facilitando el transporte terrestre.
Una de las unidades del Ejército de Chile encargada de esta tarea es la Compañía de Ingenieros N° 10 “Pontoneros” de la 3ra. Brigada Acorazada “La Concepción” en Antofagasta. Ahí se desempeña el Auxiliar de Operaciones y conductor del vehículo blindado lanzapuente “Leguan”, Cabo 1° Juvenal Moreno M., cuya misión es brindar apoyo y movilidad a la fuerza de tarea en una accidentada geografía desértica.

El Cabo 1° Moreno, señala que el vehículo “Leguan” está montado sobre un chasis de tanque Leopard 1V y tiene la capacidad de tender un puente de asalto de 26 metros de largo y cuatro metros de ancho en menos de 10 minutos, permitiendo el paso de vehículos acorazados, carros de combate y tropas. “Se trata de una herramienta muy útil, dado lo accidentando del terreno en esta zona del país. Su utilidad no es solo para escenarios de combate, pues también se emplea en desastres naturales para ayudar a la conectividad de localidades aisladas”.
Igualmente explica que estos vehículos son operados por tres tripulantes: el Comandante de carro, el conductor u operador y el ayudante de conductor, quienes avanzan hasta el obstáculo una vez que una unidad de reconocimiento de ingenieros comprueba la factibilidad de lanzar el puente, el cual soporta para hasta 70 toneladas de peso, lo suficiente como para que pase un tanque Leopard 2 A4 (53 toneladas aproximadamente).
Heredero de aquellos bravos “pontoneros” que contribuyeron a la victoria en el desembarco en Pisagua, el 2 de noviembre de 1879, siente orgullo del Arma que integra, ya que su contribución a la sociedad es permanente. Tras el terremoto del 2010 y como integrante de la Escuela de Ingenieros, ayudó a levantar la localidad de Bucalemu y luego el puerto de San Antonio, donde participó en el armado de un puente mecano en Lo Gallardo. También estuvo en Haití (Cap Haitien), ayudando a la población en calidad de ayudante de purificador de agua, acción que permitió contar con el vital elemento y distribuirlo tanto a los integrantes de la Misión de Paz del Ejército de Chile, como también a jardines infantiles y cárceles.
Hoy, mientras culmina una carrera técnica de Intérprete en inglés–alemán mención turismo en un instituto en Antofagasta, piensa postular a las misiones de Chipre y Bosnia – Herzegovina. Además busca seguir aprendiendo en su área, ya que, indica finalmente, “hay mucho todavía por aprender en el aspecto técnico. La geografía de nuestro país nos presenta a diario muchos desafíos”.