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Dotación Antártica Ejército N.º 78 conquista el Monte Ripamonti

Dotación Antártica Ejército N.º 78 conquista el Monte Ripamonti
Publicada: 15/07/2026

Siete integrantes de la Sección de Exploración y Rescate O’Higgins (SERO), pertenecientes a la dotación de la Base Antártica del Ejército (BAE) “Capitán General Bernardo O’Higgins Riquelme”, alcanzaron la cumbre del Monte Ripamonti, punto más alto del cordón Mackenna, situado a 927 metros sobre el nivel del mar, en la península Antártica. Según los antecedentes institucionales disponibles, no existen registros de ascensiones anteriores a esta cumbre, lo que otorga especial relevancia a este logro.

La expedición formó parte de los procesos de instrucción y entrenamiento destinados a evaluar el desempeño individual y colectivo del personal en un entorno de alta complejidad geográfica y meteorológica.

La patrulla estuvo integrada por el Capitán Eduardo Moreno P.; el Sargento 1º Eduardo Vidal R.; Sargento 2° Eduardo Osses E.,  Sargento 2° Juan Ortiz B. y Sargento 2° Abelardo Valladares C.; y Cabo 1° Hugo Lineros G. y Cabo 1° Gabriel Valenzuela I. El recorrido se extendió durante ocho horas y se concretó luego de que dos intentos previos debieran suspenderse debido a las variaciones meteorológicas propias de la zona.

Planificación y preparación de la ruta

Antes del ascenso, la SERO efectuó un seguimiento permanente del pronóstico, con actualizaciones cada dos horas. El análisis consideró la temperatura ambiente, la sensación térmica, la velocidad y dirección del viento, las rachas, la nubosidad, la visibilidad, la altitud y las características del terreno.

La navegación fue organizada mediante cartas topográficas, equipos GPS Garmin Map 60CSx y dispositivos Garmin InReach, junto con puntos de control, rutas alternativas y jalones para señalizar los sectores de mayor complejidad. A ello se sumaron equipos de comunicaciones ICOM PTT y conectividad satelital Starlink, destinados a mantener el enlace con la BAE.

El Jefe de la patrulla, Capitán Eduardo Moreno P., explicó que las medidas fueron complementadas con revistas de control, ensayos, revisiones cruzadas del material y el mantenimiento de las motos de nieve.

La planificación se desarrolló con un enfoque integral, considerando variables meteorológicas, técnicas y de seguridad. Todo ello fue complementado con la experiencia obtenida durante los entrenamientos en terreno nevado, lo que contribuyó a enfrentar la operación con un adecuado nivel de preparación y reducir al máximo los riesgos inherentes al ambiente antártico”.

Condiciones extremas durante el descenso

El momento más complejo se produjo después de alcanzar la cima, cuando un sistema frontal pronosticado para las 19:00 horas se adelantó aproximadamente seis horas. En pocos minutos, la visibilidad disminuyó desde más de 10 kilómetros a menos de 10 metros, generando un fenómeno de whiteout o pérdida total de contraste entre el cielo y la superficie nevada.

A este escenario se sumaron vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora, una sensación térmica inferior a los −37 °C y el congelamiento de las antiparras. Las bajas temperaturas también afectaron algunos dispositivos Garmin InReach, que comenzaron a entregar diferencias en las referencias de navegación.

Uno de los integrantes de la SERO, Sargento 2º Abelardo Valladares C., señaló que, ante esta situación, la primera medida fue reunir al equipo, contrastar la información disponible y recuperar una orientación segura antes de continuar el desplazamiento.

Se reunió a toda la patrulla, se verificó la información disponible en los distintos equipos de navegación y se adoptaron decisiones hasta recuperar una orientación segura. La disciplina y el trabajo coordinado fueron fundamentales, considerando que nos encontrábamos en un terreno complejo”.

La preparación desarrollada durante la campaña antártica resultó determinante para resolver la emergencia. Cada integrante aplicó procedimientos entrenados previamente, entre ellos, desplazamiento sobre glaciares, identificación de grietas, comunicaciones, primeros auxilios, navegación y rescate en sectores de difícil acceso.

Antecedentes para nuevas misiones

El Monte Ripamonti se encuentra entre la Base O’Higgins y el Refugio “General Jorge Boonen Rivera”. Desde su cumbre es posible observar hacia el norte el estrecho de Bransfield y, al sur, la bahía Duse, además de gran parte de la ruta que conduce al refugio.

Al respecto, el Capitán Moreno indicó que: “la ascensión aportó información geográfica, meteorológica y operacional para el perfeccionamiento de futuras misiones en este sector. El Monte Ripamonti es un punto estratégico para la observación del terreno, la planificación de desplazamientos y la evaluación de rutas de emergencia”.

El nombre de la montaña recuerda al arquitecto Julio Ripamonti B., integrante del grupo de pioneros que construyó la primera “casa polar” chilena en puerto Soberanía, durante la expedición nacional realizada en 1947.

En recuerdo de quienes los antecedieron

La ascensión también rindió homenaje a los integrantes del Ejército que fallecieron en cumplimiento del deber en la península Antártica. Entre ellos se encuentran los Teniente Óscar Inostroza C. y Teniente Sergio Ponce T., recordados en un monolito ubicado en la Base O’Higgins, y el Capitán Enrique Encina G., junto con el Suboficial Fernando Burboa R. y Suboficial Jorge Basualto B., cuya memoria permanece en una cruz conmemorativa instalada en el Paso Mackenna.

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