Cada Soldado Conscripto que llega a una unidad trae consigo una historia y entre los 239 jóvenes soldados del Batallón de Infantería N° 2 "Maipo" que recibieron sus armas el viernes pasado, en una ceremonia con gran afluencia de público y encabezada por el Comandante en Jefe de la II División Motorizada, general Jorge Morales, encontramos cuatro historias de superación y esfuerzo dignas de destacar.
El soldado Vicente Navarro fue distinguido por sus instructores por el gran desempeño durante la primera fase de entrenamiento militar por lo cual recibió su arma, de manera simbólica, frente a todos sus camaradas perfectamente formados. Al respecto señaló que "en este mes acuartelado he aprendido a extrañar y apreciar pequeñas cosas, también valoro estar tomando las riendas de mi vida, ha sido un despertar".
El resto de las familias debió esperar el toque de clarín para avanzar por el patio de honor y encontrar a sus hijos. Entre la multitud, llamaba la atención un soldado con su hija de seis meses en brazos, donde manifestó que "quise hacer el servicio para superarme, quiero terminar el año y aprovechar algunos beneficios como sacar 4to medio, optar a la universidad o, si me va bien, hacer una carrera militar", cuenta el soldado Daniel Alberti.
Otra historia es la del soldado Mario Figueroa, él es el segundo de seis hermanos, junto a su padre, Suboficial de la Armada. Nos afirma que se propuso hacer el Servicio Militar como una meta luego de no alcanzar el puntaje PSU que necesitaba. Este corto tiempo adentro, dice, le ha ayudado a sacar personalidad y madurar "de a poco”, sin embargo, ya está postulando a la Escuela Militar y Escuela de Suboficiales porque cree que tiene mucho más que entregar.
Llegamos al final de la ceremonia, y encabezando el desfile de honor, encontramos a un soldado desempeñándose como “Tambor Mayor de la banda de guerra”, se trata del soldado Daniel Gajardo quien afirmó que "soy músico, toco guitarra en una banda y para mí el Servicio Militar es una buena oportunidad para forjar disciplina. Que el Ejército haya confiado en mí para estar frente a la banda es un gran orgullo y responsabilidad, igual como lo es recibir mi fusil".
Cabe recordar que esta ceremonia de “entrega de armas”, es un paso fundamental en la vida de los Soldados Conscriptos, ya que marca un hito dentro de la carrera militar con esfuerzo, abnegación y respeto a las tradiciones institucionales.