Acompañados por sus familiares, instructores y autoridades institucionales, en la Escuela de Suboficiales se graduaron 55 alumnos del Curso de Aspirante a Suboficial Técnico Profesional Especializado (CASTPE), Técnicos en Enfermería que alcanzaron el grado de Cabo de Ejército, tras aprobar satisfactoriamente este proceso de formación.
Su perfil de egreso es de Cabo de Ejército que ha desarrollado las competencias técnicas para desempeñarse como combatiente individual en operaciones militares.
Al culminar este curso, pasarán por un proceso de capacitación que se realizará en la Escuela de los Servicios, lugar en que recibirán los conocimientos sobre la doctrina y reglamentos que rigen a las tareas militares, que van desde lo profesional a lo valórico.
Al respecto, el Jefe de Curso, Capitán Daniel Navarrete, explicó que la finalización de este curso por parte de 55 nuevos enfermeros militares de combate tiene una importancia estratégica, operativa y humana muy significativa para el Ejército.
“En un futuro va a fortalecer la capacidad operativa de las unidades. Cada Enfermero Militar de Combate no solo es un técnico en salud, sino un multiplicador de capacidades en terreno. Aumenta de manera concreta la cobertura sanitaria en las filas y reduce la vulnerabilidad de las tropas”, dijo.
Asimismo, manifestó que contar con ellos, “es tener un Ejército más preparado para enfrentar escenarios complejos, ya sea en combate, catástrofes naturales o apoyo a la comunidad. Además, consolida el profesionalismo del personal técnico que se integra a la Institución. No se trata solo de sumar enfermeros, sino de formar enfermeros con doctrina militar, disciplina, conocimiento táctico y capacidad de actuar bajo presión”.
Por su parte, la Cabo Ana Belén Márquez M., la primera antigüedad del curso, valoró esta instancia, porque “para mí tiene una importancia muy grande, ya que fue una meta que me propuse, porque siempre me gustó la parte militar, y pude unirlo con lo civil. Entonces, investigué sobre este curso, por lo que me inscribí y postulé”.
Este curso tuvo una duración de siete semanas, donde recibieron instrucción de tiro, orientación terrestre, mimetismo, primeros auxilios tácticos, supervivencia, entre otras habilidades propias de la vida militar.
Al finalizar, los enfermeros militares de combate se desempeñarán en las distintas unidades del Ejército de Chile, colaborando en el sistema de salud institucional, aportando con sus capacidades en donde se les necesite.